sábado, 28 de marzo de 2015

Causas principales en lo que influye la revolución cubana en el arte, la cultura y la política.



Cuba es un país con una tradición cultural muy fuerte y arraigada que se consolida cada día con los aportes de valiosos estudiosos, intérpretes, autores, y su pueblo, en general, eminentemente artístico. Desde el triunfo de la Revolución ha sido una preocupación fundamental del gobierno lograr que todo el pueblo tuviese acceso libre a la cultura, que pudiese beneficiarse de teatros, cines, tener un buen libro entre sus manos a un precio que fuese asequible para todos. Así se potenciarían las capacidades creativas de un pueblo, que como se decía anteriormente, tiene el arte como tronco de su crecimiento como nación.


"Cuando triunfa la Revolución cubana, el primero de enero de 959, hereda toda esa evolución de la cultura cubana y tiene esbozados los principios fundamentales de su política cultual en La Historia me absolverá". Así comenzarán a generarse las condiciones para llevar la cultura cubana a un mayor esplendor y brindar el máximo de posibilidades a la totalidad del pueblo. De esta manera, desde las primeras medidas tomadas al respecto por la Revolución, desapareció la antigua Dirección de Cultura adscrita al Ministerio de Educación y se crea el Consejo Nacional de Cultura, con personalidad propia y se inicia un trabajo decidido por el rescate de nuestras tradiciones y la dignificación del trabajo artístico y literario.


Sobre esta línea de trabajo ven la luz la Escuela Nacional de Arte (ENA), a la que se unirán las escuelas de arte por todo el territorio nacional, con una matrícula gratuita, surge el movimiento de artistas aficionados y la preparación de instructores de arte, con especial intención en los pioneros y los jóvenes, que se encargarían de lleva la cultura a los diferentes rincones de esta Cuba que comenzaba a ve la luz de la instrucción hasta en los más intrincados sitios de su geografía.


De esta manera se crean el Conjunto Nacional de Danza y grupos provinciales, el Consejo Folklórico Nacional y la Escuela Nacional de Ballet, petando mayor atención al Ballet fundado por Alicia Alonso años atrás, junto a su hermano Fernando. Surgen empresas de ediciones musicales. Se crean la Orquesta Sinfónica Nacional y el Coro Nacional, entre otras. Se inicia de igual foma un fuerte movimiento de galerías y exposiciones de pinturas y de artes plásticas en general, además el impulsos la vida teatral que ya tenía exponentes importantes.


Cobra auge la impresión de libros y otras publicaciones, siendo El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes la primera obra literaria editada masivamente, con una tirada de 100 000 ejemplares, en 4 tomos, ala que seguirían múltiples títulos que serían puestos a disposición del público a bajos precios, de manera que fuesen asequibles para todos, propiciando el crecimiento cultural y espiritual del pueblo.


Especial importancia dentro de la vida cultural del país tenían la radio y la televisión, con el triunfo de la Revolución se crea el Frente Independiente de Emisoras Libres (FIEL). Luego son nacionalizadas la radio y la televisión y más tarde se creó el Instituto Cubano de Radiodifusión (ICR), siendo la difusión de la cultura, la educación política e ideológica del pueblo, la información seria y veraz las premisas que han marcado desde entonces el quehacer de esta institución.


La política cultural de la Revolución está contenida en las palabras de Fidel a los intelectuales, pronunciadas en junio de 1961, donde define los derechos de los escritores y artistas revolucionarios; en las conclusiones del Congreso de Educación y Cultura, en 1971; en los preceptos de la Constitución de la República que se refieren a la cultura nacional y muy especialmente en las Tesis y Resoluciones sobre Cultura Artística y Literaria del Primer Congreso del Partido.

martes, 10 de marzo de 2015

El Muralismo Mexicano

Rivera, Orozco y Siqueiros son los tres grandes representantes del Muralismo Mexicano. Comprometidos con el pueblo, formaron parte de la generación postrevolucionaria que traía a flor de piel los ideales nacionalistas, con el arte influyeron en la cultura y reivindicaron principios como la igualdad entre las clases sociales. Todos los cuestionamientos de cómo crear un nuevo Estado y nuevas instituciones serían expresados por este movimiento. Como señala Luz Elena Mainero Castillo, investigadora del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana: “En sus obras, estos tres artistas buscaron glorificar los éxitos de la revolución y la historia precolonial de México. Se les veía como artistas que cumplían una función social, pues en un país donde se leía poco, jugaban un papel importante como educadores y como propagadores de ideas, y su arte era el vehículo perfecto para ello. Esto llevó a que se convirtiera en un arte patrocinado por el gobierno. Nunca antes un movimiento artístico había sido a la vez oficial y revolucionario”.











José Clemente Orozco (1883-1949)

Asiduo a la técnica del fresco, la obra de José Clemente Orozco evoca un carácter expresivo-figurativo. Se puede apreciar la directa influencia del expresionismo europeo, maneja con arrebato la dirección de sus pinceladas para representar movimientos y sensaciones. Los temas principales de su obra son el dolor y sufrimiento de las clases sociales, amargura causada por la indiferencia y la voracidad de políticos y poderosos. Orozco fue un pintor comprometido con las luchas sociales, plasmó un realismo ferozmente impresionante, provisto de una sátira mordaz. Los escenarios se inclinan por elementos abstractos o mecánicos. En algunos de sus murales, los colores no son tan intensos como en el resto de sus contemporáneos. Un elemento recurrente es la aparición de un personaje central, de grandes proporciones, dividiendo la narración del mural. Algunas de sus piezas más representativas son los murales en San Idelfonso (1926), el Hospicio Cabañas (1937-1939) y Bellas Artes (1946).

David Alfaro Siqueiros (1896-1974)

Siqueiros aborda el movimiento de la Revolución Mexicana de 1910, así como la lucha de campesinos y obreros, víctimas de la opresión. Se distingue por el carácter combativo y violento en sus murales. Sus figuras son curvilíneas y mantiene un trazo grueso en el delineado. Una característica en su estilo es el uso abundante de la perspectiva, el espectador puede sentir que el personaje sale del mural y extiende sus manos para alcanzarlo. El artista describe escenas específicas, intensas, con personajes significativos, insistiendo con la repetición de elementos para obtener profundidades. La creatividad en el uso de materiales plásticos en los murales se distingue en Siqueiros, quien afirmaba “en el arte moderno había que utilizar materiales modernos”. La mayoría de sus trabajos fueron elaborados con materiales industriales, como lacas de nitrato de celulosa o Piroxilina, usadas como adelgazantes y fijadores, y utilizó asbestos para texturas, creando empastes gruesos y con carácter. Entres sus obras más representativas se encuentran los murales de la Universidad Nacional Autónoma de México (1952-1956) y el Polyforum Cultural Siqueiros (1971), junto al World Trade Center en la Ciudad de México.



Diego Rivera (1886-1957)

Diego Rivera, llamado monstruo de la naturaleza, se caracteriza por su discurso realista y social. En su obra encontramos una visión reconciliadora con nuestro pasado indígena, así como su interés en la ciencia, la naturaleza, lo femenino y masculino, las revueltas sociales y la pobreza del pueblo. Influido por otras corrientes como el cubismo, el impresionismo, el estilo clásico europeo y el arte prehispánico, Rivera nos abruma con la cantidad de imágenes y minuciosos detalles en su obra. Esta característica nos recuerda el estilo barroco, un rasgo que algunos críticos califican como agorafóbico, es decir, cierto temor a dejar espacios vacíos. Entre su extenso legado, destacan los murales en Escuela Nacional Preparatoria (1922), la Secretaría de Educación Pública (1928), El hombre controlador del universo en Bellas Artes (1934), Palacio Nacional (1935), Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central (1948), el mural del Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria (1992), y el mosaico de vidrio del Teatro Insurgentes (1953).


El Muralismo Mexicano refrescó el arte, volviéndolo comunicativo y colectivo, influyendo en las masas, iluminando donde había oscuridad e ignorancia. El arte popular y público, invariablemente refleja los problemas y retos de su época, contradicciones donde abreva el espíritu libertario Muralismo Mexicano, uno de los movimientos artísticos más importantes del siglo XX. Los muralistas abrieron las puertas a la expresión libre, valiéndose del magnífico poder del arte.





















miércoles, 18 de febrero de 2015

Muralismo

Movimiento artístico de carácterindigenista, en el cual el muralista expresa y deja un mensaje comun alto contenido social , cultural y político . El artista espera que el receptor sea capaz de descifrar e interpretar la intención de su obra.

Muralismo mexicano

La pintura mural en nuestro país tiene tradición desde los tiempos remotos del pasado indígena, continúa en las primeras épocas de la Nueva España y luego en el movimiento neoclásico.

Durante la primera mitad del siglo XX la aparición de grandes pintores cuya obra fundamental se encuentra realizada en escala heroica sobre los muros de los edificios públicos es hoy por hoy uno de los mayores acontecimientos culturales de México.

En el año 1922 se inició el formidable movimiento de la nueva pintura mexicana, que se caracterizó desde su nacimiento por tres valores fundamentales: lo nacional, lo popular y lo revolucionario. En la conjunción de esos tres valores el movimiento logró una fructífera cohesión. No se exagera al afirmar que entre todas las artes mexicanas contemporáneas, el muralismo libró desde su inicio la más abierta, valiente y fructífera batalla por la libertad de expresión, que es al fin de cuentas, la libertad de creación.

Es indudable que el muralismo mexicano es un fruto de las condiciones producidas por la revolución agrario- democrático- burguesa iniciada en 1910, pero el pensamiento avanzado de sus mejores artistas le permitió sobrepasar el marco ideológico de la Revolución Mexicana y llegar a obras que son ejemplos cumbres del realismo de nuestro tiempo.

David Alfaro Siqueiros (1896–1974).-Originario de Chihuahua, con solidas convicciones políticas a favor del arte público y monumental. Sus pinturas murales exaltan la vida del pueblo con influencias surrealistas y expresionistas al servicio de un exaltado combate político que lo define. Entre ellas se destaca “La Marcha de la Humanidad” del Poliforum Cultural Siqueiros de la Ciudad de México, que representa una gran metáfora sobre las luchas del hombre y la mujer a través de la historia; la búsqueda de una mejor sociedad para todos.
José Clemente Orozco (1883–1949).-Célebre muralista originario de Jalisco con formación como pintor autodidacta. Comienza su carrera a través del dibujo y la caricatura de tema social. Desde 1922 participa en México con Siqueiros y Rivera en los comienzos del movimiento muralista. Se traslada a vivir a EU en 1927 donde pinta importantes murales en diversas instituciones. Regresa en 1934 para seguir su movimiento con murales sobre temas mexicanos, pero sin el fuerte componente político de Rivera y Siqueiros. Uno de los más representativos es “Hombre de fuego”.
Diego Rivera (1886–1957).-Originario de Guanajuato, considerado una de las figuras claves de la plástica mexicana del siglo XX. De 1896 a 1902 estudió en la academia de San Carlos y trabajando en su taller tiene influencia de José Guadalupe Posada. Estudió pintura en Europa a partir de 1907 y regresó a México en 1921 para integrarse con un estilo de formas planas, simplificadas y decorativas en el movimiento muralista que narra la historia social y política de México. Entre sus murales importantes se encuentran los del Palacio de las Cortes de Cuernavaca, los de Bellas Artes en la Ciudad de México, en Detroit Institute of Arts o el del Rockefeller Center de Nueva York, que es destruido antes de que lo acabe por tener un retrato de Lenin.

domingo, 15 de febrero de 2015

Arte popular y sus elementos

Arte popular



Arte es un concepto que procede del vocablo latino ars y que refiere a las creaciones del hombre que expresan su visión sensible acerca del mundo a través de la utilización de diversos recursos sonoros, lingüísticos y plásticos.

La noción de arte popular, por lo tanto, puede tener distintas acepciones. Hay quienes consideran que el arte popular está formado por las manifestaciones artísticas que crea y consume el pueblo, en 
oposición a la alta cultura o la cultura académica.

El arte popular, por otra parte, puede estar dado por las creaciones artísticas que son consumidas 
en forma masiva y que suelen ser susceptibles de reproducción a escala industrial. En este sentido, uncantante de música latina que vende millones de discos puede ser considerado como un artista popular.


Además de todo lo expuesto, es necesario que tengamos muy claras otras de las principales características de este llamado arte popular:

• Tiene su origen en el Renacimiento. Y es que fue entonces cuando el artista, que hasta el momento había realizado obras para un público muy concreto y minoritario como las clases altas o los reyes, decide acometer trabajos para que puedan ser disfrutados y adquiridos por todos aquellos que lo deseen.
• No obstante, los expertos coinciden en subrayar que sería en el siglo XVIII, cuando tiene lugar la Revolución Industrial, cuando se hace más patente la existencia de ese arte popular. En ese instante existirá un arte de uso generalizado y otro más particular.
• El arte popular, haciendo utilización de una expresión histórica convertida en clásico, es un arte “del pueblo y para el pueblo”.
• Cuando se habla de este tipo de arte no se puede decir que corresponda a un periodo histórico en concreto ya que no posee épocas.
• Por regla general, cuando se habla de él no se hace referencia a personas en particular.
• La aparición y desarrollo de las nuevas tecnologías han hecho que el arte popular crezca cada vez más.


domingo, 1 de febrero de 2015

Exponentes importantes de las bellas artes.

DIEGO  RIVERA 
(1886-1957)
Pintor mexicano que realizó murales con temas sociales, considerado como uno de los grandes artistas de este siglo.
Magdalena del Carmen Frida Kahlo Calderón, mejor conocida como Frida Kahlo.
DAVID  ALFARO  SIQUEIROS
(1896-1974)
Pintor mexicano, uno de los más famosos muralistas de su país junto a Diego Rivera y José Clemente Orozco.
JOSE  CLEMENTE  OROZCO
(1883-1949)
Pintor muralista mexicano, contribuyó a recuperar la técnica, el diseño y los temas de la pintura al fresco.
RUFINO  TAMAYO
 (1899-1991)

Nacido en Oaxaca, pintor mexicano cuyo estilo combina temas populares autóctonos con las formas artísticas de la vanguardia europea como el cubismo. 
JOSE  LUIS  CUEVAS
1934-
Dibujante, grabador, ilustrador, escritor y conferencista mexicano de formación esencialmente autodidacta, nacido en la ciudad de México. 
JUAN  SORIANO
(1920-2006)
Escultor, escenógrafo, ceramista y pintor mexicano perteneciente a la generación de artistas que en la década de 1940 protagonizaron un movimiento de renovación de la escuela oficial mexicana.
REMEDIOS  VARO
(1908-1963)
Pintora española que llegó al surrealismo de la mano de Paul Eluard y André Breton e introdujo este estilo en México.
 JORGE GONZALEZ CAMARENA
(1908-1980)
Muralista, pintor y escultor mexicano que formó parte de la generación de artistas que buscaron reafirmar las bases nacionales del arte.
OCTAVIO PAZ
(1914-1998)
 Poeta y ensayista mexicano galardonado con el Premio Nobel de Literatura, considerado “el más grande pensador y poeta de México”.
Juan Rulfo
(México, 1918-1986)
Anacleto Morones
(El Llano en llamas, 1953)
¡Viejas, hijas del demonio! Las vi venir a todas juntas, en procesión. Vestidas de negro, sudando como mulas bajo el mero rayo del sol.
CARLOS  FUENTES
 (1928- )
Escritor y ensayista mexicano, cosmopolita y polígloto, es uno de los grandes narradores y pensadores de su país.

Padre de la música

Juan Sebastián Bach



Grande entre los músicos, grande en su sentimiento y grande en su corazón.
Importante personaje entre los clásicos de la música, autor de innumerables
obras que hoy nos llegan a través de hermosas notas. Compositor de primera
línea a quien se le considera el padre de la música moderna: Juan Sebastián
Bach
.

martes, 20 de enero de 2015

Historia del Cine

Desde la antigüedad, una lenta etapa experimental precedió al «Cinematógrafo» de los Lumière. Ya fuera por ciencia, curiosidad o espectáculo, se trabajó incansablemente por ofrecer al publico «lo nunca visto», la «ultima maravilla de la ciencia».
La aparición del cine ocurre el 28 de diciembre de 1895, y se atribuye a los hermanos Lumiére, que proyectaron imágenes en movimiento frente a un auditorio. El suceso provocado por el invento, llevó a una rápida evolución del mismo, y para 1899, ya se había producido un filme de 15 minutos.

El cine es una técnica de proyectar fotogramas en una secuencia rápida que simula el movimiento. La palabra cine, viene del griego y significa movimiento.
Georges MéliésHistoria y origen del cine

El cine se desarrolló desde el punto de vista científico antes de que sus posibilidades artísticas o comerciales fueran conocidas y exploradas. Uno de los primeros avances científicos que llevó directamente al desarrollo del cine fueron las observaciones de Peter Mark Roget, secretario de la Real Sociedad de Londres, que en 1824 publicó un importante trabajo científico con el título de Persistencia de la visión en lo que afecta a los objetos en movimiento, en el que establecía que el ojo humano retiene las imágenes durante una fracción de segundo después de que el sujeto deja de tenerlas delante. Este descubrimiento estimuló a varios científicos a investigar para demostrar el principio.


Origen del Cine


El origen del cine, las primeras películas:

En 1896, el ilusionista francés Georges Méliés, demostró ya en el origen del cine, que este instrumento servía no sólo para reproducir la realidad, sino que podía falsearla, con lo que surgió el cine de una sola bobina.
Méliés rodó el primer filme de larga duración, de quince minutos, “El caso Dreyfus” (1899) y en 1900, filmó “Cenicienta” de 20 escenas. Pero sus filmes más notables son “Viaje a la luna” de 1902, “Alucinaciones del barón de Münchhausen”, donde experimenta con los trucos fotográficos. Descubrió que si se detenía la cámara en medio de una toma y se reorganizaban los elementos de la escenografía, antes de continuar, se podía crear la ilusión del movimiento de objetos, o la desaparición, entre otros. También experimentó con superposiciones, retrocediendo la película antes de comenzar la siguiente toma, de forma que se superpusieran las imágenes. Sus cortometrajes obtuvieron éxito mundial inmediato.
En el estudio de Edison en Estados Unidos, Edwin S. Porter unió el estilo documental de los Lumiére y las fantasías de Méliés, para dar origen al cine de ficción. Produjo la primera película norteamericana de interés, “Asalto y robo de un tren” en 1903, con una duración de 8 minutos. Incluía innovaciones como el montaje de escenas filmadas en distintos momentos y locaciones, componiendo una unidad narrativa.
Viaje a la luna de 1902
Historia y origen del cine
Entre 1909-1912, Motion Picture Patentes Company (MPPC), controlaba todos los aspectos de la flamante industria del cine. Este grupo de productores limitó la duración de las películas, que podían tener una o dos bobinas. Esta agrupación fue disuelta en 1912, permitiendo a las compañías independientes producir sus películas y exhibirlas, lo que permitió la difusión del cine europeo de calidad en Estados Unidos.
Para 1912, el cine italiano era el más poderoso, con 717 producciones. Esto provocó la reacción de los productores norteamericanos, que aumentaron la duración de las películas y otorgaron mayor libertad a los directores. Esto motivó una expansión del cine norteamericano.
Entre 1915-1920, las salas de cine norteamericanas se multiplicaron, y la industria cinematográfica se trasladó a Hollywood en Los Ángeles, donde productores independientes fundaron sus propios estudios. (Thomas Harper Ince, Cecil B. De Mille, Mack Sennett).
La demanda creciente fue cubierta con cientos de películas al año, en su mayoría, westerns, comedias de pastelazos y melodramas elegantes.

PELÍCULAS DE UNA BOBINA
En 1896 el ilusionista francés Georges Méliès demostró que el cine no sólo servía para grabar la realidad, sino que también podía recrearla o falsearla. Con estas imaginativas premisas, hizo una serie de películas que exploraban el potencial narrativo del nuevo medio, dando inicio al cine de una sola bobina. En un estudio en las afueras de París, Méliès rodó el primer gran filme puesto en escena cuya proyección duró cerca de quince minutos: L"Affaire Dreyfus (El caso Dreyfus, 1899) y filmó Cendrillas (Cenicienta, 1900) en 20 escenas. Pero sobre todo a Méliès se le recuerda por sus ingeniosas fantasías como Viaje a la luna (1902) y Alucinaciones del barón de Münchhausen, en las que experimentaba las posibilidades de los trucajes con la cámara de cine. Méliès descubrió que deteniendo la cámara en mitad de una toma y recolocando entonces los elementos de la escena antes de continuar podía, por ejemplo, hacer desaparecer objetos. Del mismo modo, retrocediendo la película unos cuantos centímetros y comenzando la siguiente toma encima de lo ya filmado, lograba superposiciones, exposiciones dobles y disoluciones (fundidos y encadenados, como elemento de transición entre distintas escenas).


Thomas Alva Edison, uno de los inventores del cinematógrafo, había conseguido grabar la voz humana en su fonógrafo en el año 1877. No fue el primero, ya que Muybridge gravó la progresión del galope de un caballo en 1972. Estos dos precursores sientan las bases de los inventos posteriores. En el caso del cine, el problema que no se conseguirá solucionar de manera rentable y eficaz hasta después de la Primera Guerra Mundial será la sincronización de sonido e imagen.



LAS PELÍCULAS MUDAS
Entre 1909 y 1912 todos los aspectos de la naciente industria estuvieron bajo el control de un trust estadounidense, la MPPC (Motion Pictures Patents Company), formado por los principales productores. Este grupo limitó la duración de las películas a una o dos bobinas y rechazó la petición de los actores de aparecer en los títulos de crédito. El trust fue desmontado con éxito en 1912 por la leyantitrust del gobierno, que permitió a los productores independientes formar sus propias compañías de distribución y exhibición, por lo que pudieron llegar hasta el público estadounidense obras europeas de calidad, como Quo vadis? (1912, de Enrico Guazzoni), de Italia, o La reina Isabel (1912), de Francia, protagonizada por la actriz Sarah Bernhardt.

 Cine mudo estadounidense
El ejemplo, sobre todo de Italia, que en 1912 con 717 producciones era el cine más potente del mundo, llevó a los productores estadounidenses a la acción, viéndose obligados a hacer películas más largas, en las que los directores tuvieran también una mayor libertad artística, y los actores figuraran en los títulos de crédito, lo que hizo indefectiblemente que algunos de éstos se convirtieran en los favoritos del público. Como resultado, siguió un periodo de expansión económica y artística en el cine de este país.

PELÍCULAS FANTÁSTICAS
La tendencia a evadirse de una realidad no demasiado halagüeña se acentuó en aquellos años. Un ciclo de películas de terror clásico, entre las que se incluyen Drácula (1931), de Tod Browning, El doctor Frankenstein (1931), de James Whale, y La momia (1932), de Karl Freund, salió de los estudios de la Universal, y generó una serie de secuelas e imitaciones a lo largo de toda la década. Una película que cosechó un éxito rotundo de taquilla fue King Kong (1933), de Merian C. Cooper. En el género fantástico también destacó El mago de Oz (1939), de Victor Fleming, musical infantil basado en el libro de L. Frank Baum, protagonizado por Judy Garland, que se convertiría en la primera artista musical de la década de 1940.

 EL CINE ARTÍSTICO
La producción de películas fantásticas de Hollywood se intentó compensar durante los años treinta con películas más serias y realistas, europeas en su mayor parte, como la alemana El ángel azul (1930), de Josef von Sternberg, que dio a conocer a Marlene Dietrich, o la francesa La gran ilusión (1937), de Jean Renoir, considerada una de las grandes películas antibélicas de la historia del cine. Un cineasta estadounidense procedente de la radio, el escritor-director-actor Orson Welles, sorprendió desde su primera obra con sus nuevos encuadres, objetivos angulares y efectos de sonido, entre otras innovaciones, que ampliaron considerablemente el lenguaje cinematográfico. Aunque nunca llegó a adaptarse a la industria de Hollywood, y pocas veces encontró respaldo financiero para susproyectos, sus películas Ciudadano Kane (1941) y El cuarto mandamiento (1942) tuvieron una influencia capital en la obra de los cineastas posteriores de Hollywood y del mundo entero.


DESARROLLO DEL CINE EN COLOR
Los experimentos con película de color habían comenzado ya en 1906, pero sólo se había usado como curiosidad. Los sistemas ensayados, como el Technicolor de dos colores, fueron decepcionantes y fracasaban en el intento de entusiasmar al público. Pero hacia 1933 el Technicolor se había perfeccionado, con un sistema de tres colores comercializable, empleado por vez primera en la película La feria de la vanidad (1935), de Rouben Mamoulian, adaptación de la novela de William Makepeace Thackeray. La popularidad del color aumentó, y durante los años cuarenta se empleó sobre todo en una serie de musicales clásicos de la MGM (Metro Goldwyn Mayer), entre los que destaca Easter Parade (Desfile de Pascua, 1948), de Charles Walters. En la década de 1950 el uso del color se generalizó tanto que prácticamente el blanco y negro quedó relegado para películas de bajo presupuesto que buscaban un realismo sereno, como Marty (1955) de Delbert Mann, sobre las aspiraciones de un carnicero del Bronx, o El hombre del brazo de oro (1955), de Otto Preminger, en la que se contaba la historia de un drogadicto. A partir de los años sesenta, el blanco y negro quedó para crear efectos especiales en películas como Psicosis (1960) de Hitchcock, o La última película (1971), de Peter Bogdanovich. Más recientemente, lo hemos podido ver casi siempre en películas con pretensiones artísticas, como El hombre elefante (1980), de David Lynch, Toro salvaje (1980), de Martin Scorsese, La ley de la calle (1983), de Francis Ford Coppola, o Zelig (1983), de Woody Allen.

 EL CINE COMERCIAL DESPUÉS DE LA II GUERRA MUNDIAL
En la posguerra, la llegada de la televisión supuso un desafío a la industria del cine que aún hoy perdura, cayendo la audiencia de unos 85 millones de espectadores anuales en Estados Unidos durante la guerra a apenas 45 millones a finales de la década de 1950. La industria respondió ofreciendo más espectáculo, que se concretó en el mayor tamaño de las pantallas.

 EL FORMATO PANORÁMICO
En 1953, la Twentieth Century Fox estrenó su película bíblica La túnica sagrada, de Henry Koster, en un sistema nuevo denominado CinemaScope, que inició la revolución de los formatos panorámicos. En una sucesión rápida, todos los estudios lanzaron sus sistemas panorámicos, tales como el Vistavisión, Todd-AO, Panavisión, SuperScope y Technirama. De todos ellos sólo el Todd-AO y el Panavisión sobrevivirían, ya que suponían el uso de una sola cámara, un solo proyector y película estándar de 35 mm, adaptándose más fácilmente a todos los sistemas; su éxito cambió definitivamente la forma de las pantallas de cine. Musicales a todo color, en pantallas anchas y plagados de estrellas, como Ha nacido una estrella (1954), de George Cukor, u Oklahoma (1955), de Fred Zinnemann, superproducciones históricas como Ben-Hur (1959), de William Wyler, y películas de aventuras como Rebelión a bordo (1962), de Lewis Milestone, o Doctor Zhivago (1965), de David Lean, llenarían las pantallas de cine.

Mexico
En 1920 se crean en México los estudios Camus y, ocho años más tarde, Cándida Beltrán, pionera de las realizadoras mexicanas, dirige El secreto de la abuela. Más fuerte que el deber (1930), de Rafael J. Sevilla, inaugura formalmente el cine sonoro mexicano, con técnicos que se habían formado en Hollywood. En 1931 Eisenstein rueda su inacabada ¡Que viva México! Fernando de Fuentes realiza dos obras fundamentales llenas de madurez cinematográfica: El compadre Mendoza (1933) y el relato épico de la Revolución Mexicana Vámonos con Pancho Villa (1935). En 1940 se consagra Mario Moreno, Cantinflas, con la película Ahí está el detalle, de Juan Bustillo Oro. En esta década se producen películas cuya calidad sería reconocida en todo el mundo, como María Candelaria (1943), de Emilio Fernández; Doña Bárbara (1943), de Fernando de Fuentes, o Distinto amanecer (1943), de Julio Bracho. Es también la década de los grandes actores mexicanos, como Dolores del Río, María Félix, Pedro Armendáriz y Jorge Negrete. En 1942 se crea el Banco Cinematográfico como aval para la producción de películas, pero sólo beneficia a las productoras más fuertes como Grovas, Filmex, Films Mundiales y Posa Films (de Cantinflas). En 1944 se fundan los estudios Churubusco, de donde saldrá la abundante producción mexicana de películas de todos los géneros que invadirá el resto de países latinoamericanos. Juan Orol cultivó un peculiar cine negro mexicano con películas como Misterios del hampa (1944). En 1950 se producen 122 películas, el año más fructífero. Aquel año Luis Buñuel realiza su obra maestra mexicana Los olvidados, premiada en el Festival de Cannes, sobre los jóvenes marginados de las grandes ciudades.
Desde la Dirección General de Cinematografía se da impulso a producciones como Tarahumara (1964), de Luis Alcoriza, que es un nuevo acercamiento a los indígenas marginados. La actriz mexicana Silvia Pinal protagoniza Viridiana (1961), otra obra maestra de Luis Buñuel, rodada en España. El cine mexicano aborda la historia del país desde nuevos enfoques con películas como Emiliano Zapata (1970), de Felipe Cazals, y Reed, México insurgente (1972), de Paul Leduc, o emprende búsquedas en el lenguaje cinematográfico con La hora de los niños (1969), de Arturo Ripstein. Cuando todo apunta a un renacimiento del cine mexicano, al reanudarse además la entrega de los premios Ariel, en la década siguiente la crisis de esa cinematografía se hace evidente. En 1983 los estudios Churubusco son alquilados para películas extranjeras. Aunque directores como Arturo Ripstein, Felipe Cazals, Paul Leduc y otros continúan realizando producciones independientes en la década de 1990, no se ven signos claros de fortalecimiento del cine mexicano como industria capaz de competir con otras cinematografías.